La Parchita, una fruta delicada a la hora de sembrar
Sembrar Parchita es un trabajo arduo
Este artículo te enseña la forma como debes de sembrar parchita, lo delicado que es formar la semilla y lo atento que debes estar.
La parchita es una de las frutas más ambicionadas por sus encantos particulares:
sabor exquisito y aroma excelente. Lo más significativo al
iniciar la siembra de cualquier fruta es emprender con plantas sanas, con la
finalidad de evitar transportar al campo aquellas que posean carencias o
alteraciones que las coloquen en desventaja desde el inicio del ciclo.
La parchita puede ser propagada por vía sexual o asexual, siendo
la primera la forma más usada. La expansión
sexual utiliza semillas de plantas elegidas. Para la propagación asexual se manipulan estacas y/o injertos. Las estacas
encargadas atañen a fragmentos de tallo que incluyen 3 a 4 lazos, logrados de
plantas en pleno progreso.
Si se usa la técnica de injertación se logran instalar yemas del material
escogido sobre modelos resistentes.La parchita amarilla muestra mayor
resistencia al suceso de Fusarium sp (enfermedad limitante
del cultivo) que la parchita púrpura o
morada.
Material de Propagación
Las plantas de parchita derivadas de semilla exhiben
variación en sus características anatómicas. Por tal motivo, es preciso ejecutar la
selección de plantas madres y de los frutos que valdrán como material
de expansión para el establecimiento de siembras comerciales.
Extracción y elaboración de las semillas
Preferiblemente, los frutos deben ser sembrados claramente de
la planta para evitar daños y contaminación con patógenos existentes en
el suelo. Los frutos pueden ser acumulados de una a dos
semanas, previo a la extracción de la semilla, para beneficiar la
maduración.
Las semillas se pueden poner a germinar rápidamente después de su
extracción, con o sin el arilo que las rodea, aunque la eliminación del
arilo favorece la gestación. Las semillas recién extraídas del fruto germinan
entre dos y tres semanas después de la siembra.
Consejos para la siembra
1. Arreglar la
mezcla de suelo y esterilizarla para conseguir plantas sanas
y evitar llevar plagas y enfermedades al campo en el momento del
trasplante.
2. Humedecer habitualmente las plantas en el semillero y vivero.
3. Aplicar pequeñas cantidades de fertilizantes a las plantas jóvenes, si observa amarilleo en las hojas.
La elaboración de los semilleros por parte de los agricultores permite
asegurar plantas sanas y de calidad, que le garanticen un buen y rápido
establecimiento en el suelo y un adecuado desarrollo del cultivo.

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